Santino quedó pasmado al ver a Valentina, sus ojos brillaron con intensidad. —¿De dónde salió esta preciosidad?
Aitana, aterrada, se escondió detrás de ella. —Es mi compañera de clase. Santino, por favor, ambas somos estudiantes, no hacemos ese tipo de cosas, déjanos ir.
—¡Mejor que sean estudiantes, me encantan las universitarias! —Exclamó él mirando a Valentina con deseo. —Ya que son compañeras, esta noche me atenderán juntas.
Volviéndose hacia sus guardaespaldas, ordenó: —Llévenselas.
Valenti