Valentina suspiró con resignación. No esperaba nada, pues sabía que él jamás volvería a dormir con ella. Luciana no lo permitiría, pero tampoco era necesario que la humillara de esa manera.
—¿Tanto me detestas? ¡Bien, entonces nunca volverás a verme! —Exclamó antes de dar media vuelta e irse, dejando un ambiente tenso entre ambos.
Con gesto ensombrecido, Mateo se dirigió a su oficina para ocuparse de unos documentos urgentes. No pasó mucho tiempo antes de que Luciana entrara otra vez.
—Mateo, ¿c