Esta era una señal verdaderamente alarmante.
Mateo se apartó con sus piernas largas y salió para pedirle a Fernando que preparara el auto. Era evidente cuánto adoraba a Lela, pues bastaba una llamada para que él actuara de inmediato. Luciana se prometió a sí misma que debía averiguar quién era ella. ¡Tenía que convertirse en su mejor amiga!
Mientras tanto, en la calle, un lujoso Rolls-Royce se detuvo junto a Valentina y Daniela. El chofer les abrió la puerta trasera con cortesía y ambas se subie