—¿Quién tiene celos? Suéltame... ¡mmm! —protestó Valentina.
Mateo la abrazó y bajó la cabeza para besarla.
Valentina no pudo empujarlo, aún tenía enojo en el corazón, así que abrió la boca y le mordió la comisura del labio.
Siseo.
Mateo sintió dolor —¡Te gusta mucho morder!
—¡Si no me sueltas te voy a seguir mordiendo! —amenazó Valentina.
Mateo ajustó su posición, haciendo que ella se sentara a horcajadas sobre su cintura fuerte —No me da miedo el dolor, ¡muerde todo lo que quieras!
La besó nuev