Nicolás y Daniela habían llegado a un final feliz, y Valentina no pudo evitar derramar lágrimas.
Su mejor amiga finalmente, finalmente se casaba con el hombre que más amaba.
Valentina aplaudió con fuerza, con los ojos empañados de lágrimas.
En ese momento una mano se extendió hacia ella, ofreciéndole un pañuelo.
Valentina miró hacia abajo y vio esos dedos limpios y elegantes envueltos en una camisa blanca, atractivos y refinados, con un reloj caro en la muñeca, sosteniendo el pañuelo para ella.