El punto de vista de Elena
No supe a dónde íbamos hasta que ya estábamos en la autopista.
Dante había aparecido en mi puerta el sábado por la mañana con sus llaves del carro y un simple "Vístete, vamos a salir. Solo ponte un vestido sencillo." y esa fue la totalidad de la explicación que recibí. Para entonces ya había aprendido a no presionar cuando daba tales órdenes. La versión peligrosa de Dante se había transformado en quietud y silencio. Esta versión, despreocupada, conduciendo con una man