El punto de vista de Dante
Para las cuatro de la mañana habíamos cubierto cada carretera dentro de un radio de cuarenta kilómetros del punto de la emboscada.
Nada.
Sin testigos. Sin vehículos abandonados que coincidieran con la descripción del tercer carro. Sin gasolineras con grabaciones de SUVs oscuros deteniéndose entre las cinco y las ocho de la tarde anterior. Sin pistas llegando a través de los canales que Nico había abierto silenciosamente en las horas después de que llegamos a la escena