El punto de vista de Elena
Los arrestos ocurrieron el domingo.
Para el jueves, se me habían agotado las formas de llenar el silencio en la mansión.
La maquinaria legal seguía avanzando por su cuenta. Los abogados de Dante llamaban con actualizaciones que apenas recordaba. Todo estaba en movimiento, girando y girando sin mí, y yo estaba en el centro de todo eso sin nada más contra qué resistir.
Había pasado diez años en guardia, vigilando mis espaldas.
Ahora no había nada que vigilar. No había M