—Me pregunto cómo es que una blogger tan reconocida, con más de 3,2 millones de seguidores en I*******m, vive en una casa tan miserable —comentó con desdén—. Esta casa… tan modesta… no encaja con alguien que escribió semejante m****a sobre mí.
Lo juro, por dentro estaba temblando, pero me obligué a mantenerme firme. Menos mal que mis hermanos estaban en la escuela; no habría soportado que presenciaran esta escena.
—No deberías sorprenderte —respondí—. Pensé que eras más inteligente que eso.