Mundo ficciónIniciar sesiónLa presencia de Lina Lockwood en el muelle actuó como una descarga eléctrica que paralizó a los presentes.
El aire se volvió gélido, y bajo la luz amarillenta del farol, su figura demacrada parecía la de un espectro que había cruzado el Estrecho de Florida a pie.
Su ropa, antaño de seda y marcas exclusivas, estaba desgarrada y manchada de barro, y sus ojos, que siempre habían destilado una frialdad soberbia, ahora so







