Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire dentro de la camioneta era gélido, pero no por el aire acondicionado, sino por el silencio que se había instalado entre Alma y Henry.
Ricardo iba en el vehículo de apoyo, coordinando el despliegue con sus hombres, dejando a Alma a solas con el hombre que, hasta hacía diez minutos, ella consideraba su hermano de vida.
Las palabras de su padre seguían martilleando en sus oídos:
«Si Iván muere, el sustituto no es







