¿Papá?

El Poderoso CEO

Capítulo 6

En una tranquila cafetería, la madre de Anabella se reunía con Abigail ―: Debes de saber algo muy importante Abigail, esto me tiene sofocada y es importante que en mi consciencia no quede que hice algo malo.

―Sra. Drys, me preocupa que hable de esa manera, por eso sería bueno que me dijera que ha sucedido ―le respondió un Abigail mucho mayor, y más maduro, aunque no del todo.

―Tienes una hija ―soltó sin medir el impacto la madre de Anabella.

―¿Cómo que tengo una hija? ―cuestionó el hombre sin entender nada.

―Como lo oye Sr. Clayton. Su hija, Anastasia, nació y creció fuera del país. Hasta ahora es que me he dado cuenta que debía de haberle dicho todo esto desde antes ―la madre de Anabella soltó todo y logró sentir como un peso salía de su hombro, pero luego observó el oscuro rostro de Abigail.

―¿Desde hace cuánto tengo un hijo? ―preguntó Abigail.

―Bueno, es una hija… ―respondió la madre de Anabella.

―No importa, solo responda mi pregunta.

―Desde hace siete años…

―¿Nunca se les ocurrió decirme nada? ―cuestionó él aún más sombrío.

―Nunca preguntaste por ella, nunca hablaste de ella, ni siquiera la tomaste en cuenta para absolutamente nada. Por lo que decirte algo de ella podría resultarte desagradable, al menos eso pensé. 

―No sabe el infierno que he tenido que vivir con mi madre luego de haberme separado de Anabella, tanto así que incluso me he convertido en un hombre estéril, se supone que no debo de poder tener hijos ―respondió con repugnancia Abigail.

―Eso no puede ser cierto…

―Pues lo es, y si esa niña es mi hija, debo de buscarla de inmediato. Además debe de tener todo lo que se merece, debe de crecer como una digna hija de los Clayton, heredera del imperio que tiene adelante ―Clayton ya no era el mismo hombre de antes, ahora solo era una especie de esperpento de lo que fue.

―Bueno, no creo que se te sea fácil conseguir a Anabella, ella se ha ido del país, y no tiene ninguna ganas de volver ―respondió su madre.

―Lo sé, por eso necesito que me digas dónde está.

―Eso no puedo hacerlo, no puedo traicionar a mi propia hija, además decirte donde está ella es hacer que tú la busques y bajo ese criterio, ella podría desaparecer de nuevo.

―Ella nunca sabrá que fuiste tú quien me dijo que tenía una hija ―Abigail ya estaba desesperado, la madre de Anabella lo notaba en su mirada.

―No, no puedo hacerle eso a mi hija ―respondió contundentemente.

―Bueno, creo que puedo ayudar a convencerte para estés de acuerdo conmigo ―dijo Abigail mientras que sacaba un cheque de su billetera―. He oído que tu empresa tiene algunos problemas financieros últimamente, creo que si me convierto en un inversor desinteresado, esto podría cambiar ―mientras hablaba escribía en el papel―, te daré 10 millones de dólares para que tu empresa pueda seguir adelante.

―Bueno, mi hija no tiene precio, pero es correcto que sepas donde está ―la madre de Anabella se acercó, le quitó el cheque de las manos y empezó a soltar toda la sopa.

***/***

En su casa en los Alpes suizos, Anabella estaba compartiendo con su hija, mientras que el sol brillaba con ternura sobre ellas. Un clima no muy cálido, pero sí perfecto para estar fuera de casa.

―Mami, mira es un fósil de dinosaurio ―la pequeña niña Anastasia era una fanática acérrima a los dinosaurios.

―Hija, eso es una piedra. Allí no hay nada, al menos no a simple vista ―su madre, quien desde que había llegado se había percatado que no había una escuela en el pueblo, ni en los pueblos vecinos, centrándose en construir uno y ella era quien se encargaba de dar clase para todos los niños de más de tres pueblos a la redonda, un total de unos 50 niños tenía que recibir Anabella a diario.

―Mamá, aún te hace falta tu formación como exploradora, no puedes decir que no es un hueso de dinosaurio, cuando claramente lo es ―replicó la niña, pero la madre no estaba convencida.

―Bueno, ahora es momento de irnos a casa, estoy agotada y hay que hacer la cena y dormir, mañana será un largo día ―le dijo Anabella a su hija, pero mientras recogían los juguetes de la niña, se escucharon varios helicópteros en la distancia.

Esto era un suceso poco común, por lo que Anabella se apresuró a tomar de la mano a su hija, entraron en la casa y entonces empezó a observar por las ventanas, las casas estaban separadas por algunos metros, por ese hecho los helicópteros estaban aterrizando en la zona que quedaba frente a su casa. Del primer helicóptero bajaron varios hombres, del segundo algunos otros y uno en particular que parecía ser el jefe, y el tercer helicóptero quedó en el aire.

El hombre que parecía ser el jefe se acercó a la casa, sin embargo, Anabella no lograba distinguirlo bien, pero cuando estuvo a unos pocos pasos de la casa, Anabella se volvió loca―: Rápido hija, escóndete y no digas una sola palabra.

La niña corrió a obedecerle y el timbre de la puerta sonó. Anabella esperó un par de minutos, para que Anastasia se escondiera bien y luego fue hasta la puerta―: Vaya, pero mis ojos ven al propio Abigail Clayton, ¿Qué haces acá? ―cuestionó ella.

Sin embargo, Abigail al verla cambio el semblante de tragedia que llevaba consigo desde hace mucho años, a un rostro mucho más sonriente.

―¡OH! Querida esposa mía ―dijo con una enorme sonrisa, mientras se acercaba para abrazarla, pero Anabella se apartó de inmediato.

―No creo que sea necesario un abrazo, además a pesar de que los papeles puedan decir que estamos casados, la realidad es que desde hace siete años no estamos juntos ―las palabras de Anabella eran como una daga para el cuello de Abigail,

―He cometido muchos errores Anabella, pero la verdad es que yo te amo, mi vida sin ti ha sido un vacío constante ―respondió Abigail, o mejor lo que quedaba de aquel hombre de poder.

―Estás hecho un asco… ―respondió ella.

―¿Dónde está mi hija?

―Tú no tienes hijos conmigo, ahora no sé si con otra mujer hayas tenido algún hijo.

―No puedes negármelo, ya sé toda la verdad…

―¿Papá?

Capítulos gratis disponibles en la App >
capítulo anteriorcapítulo siguiente

Capítulos relacionados

Último capítulo