Un punzante dolor de cabeza despertó a Leonard esa mañana.
— ¡Ahg!
Exclamó el alto hombre soltando algunas maldiciones de su boca, para después sentarse y observar que a su lado dormía profundamente su amada Samantha.
Comenzó a levantarse poco a poco y viendo su saco en el piso tirado sin más, recordó que ahí estaba su teléfono celular, agachándose y tomándolo en su mano, viendo que la hora sobre pasaba las diez de la mañana.
"Necesito tomar algo para este dolor, me está volviendo loco" Pe