Tres días habían transcurrido desde que Samantha volvió a la mansión de los Campbell, los cuales pasaron lentamente y fueron agobiantes para la joven de veinticinco años que ansiaba poder salir a la ciudad, dar un paseo a algún divertido lugar, reunirse con sus amistades o ir simplemente de compras.
¡Cualquier cosa!
Samantha deseaba sentirse relajada, que el aire que respirara no le fuera tedioso por el hecho de estar retenida como un objeto de valor.
— Oh, que romántico…
Susurró para si mis