El Placer Entre La Venganza Y El Amor
El Placer Entre La Venganza Y El Amor
Por: Yosebeth Kaori 💚
Capitulo 01

El profundo dolor que invadía su ser era aplastante, la sensación asfixiante acompañada de ese nudo en la garganta, el mar de lágrimas que bañaba su rostro sintiendo el salado sabor de las mismas al caer por sus labios color cereza, los cuales estaban semi abierto debido al grito entre cortado que salía de su boca, el temblor de su delgado y frágil cuerpo que no podía ocultar frente a esos policías y detectives que la veían con lástima.  

— Señorita Thompson, lamentamos mucho lo sucedido, pero necesitamos hacerle algunas preguntas. — La voz gruesa y sonora del detective era como un ligero susurro ante la mujer castaña sentada frente a el. 

Era como si nadie existiera en ese lugar más que ella, en su mente incontables momentos pasaban como la reproducción de un vídeo mudo; dulces recuerdos desde niña junto al CEO de las compañías Thompson y a su vez, su amado padre de solo cincuenta y ocho años. 

Uno que lamentablemente había perdido su vida esa madrugada.  

Una detective morena extendía su mano ofreciendo su ayuda a la señorita Samantha Thompson para que se levante del asiento y así acompañarlos. Los ojos verdes oscuros de la hermosa mujer volvieron a verla fijamente parpadeando una y otra vez ante su vista borrosa de tanto llorar.  

— No, yo no iré a ningún lado. ¿Dónde está mi hermano? 

La pregunta de Samantha causó que tanto la mujer detective como el hombre se volvieran a ver entre ellos con unas miradas llena de complicidad.

— Lo sentimos, por el momento no hemos logrado contactar con su hermano Andrew Thompson. 

Samantha abrió sus ojos de par en par asustada, levantándose de inmediato de su asiento.

— ¡Mienten! ¡¿Cómo pueden decirme que no saben dónde está mi hermano?! ¡Existen muchas formas de contactarlo y estoy segura que ya las conocen todas! ¡¿Dónde está?! 

El detective en jefe dió un largo suspiro decaído viendo nuevamente a la señorita de la poderosa familia.

— Su hermano, el señor Andrew se encuentra desaparecido, los hechos lo hacen un posible sospechoso en el caso del CEO Thompson.

— ¡Usted! ¡No! ¡Todos ustedes! — Alzó la voz Samantha señalando a todos a su alrededor. — ¿Creen que mi hermano causó la muerte de mi padre? ¡Es el colmo! ¡No los quiero ver aquí! ¡Fuera todos!

Dicho eso Samantha comenzó a caminar rápidamente hacía las escaleras de la mansión rumbo a la tercera planta. 

¡BAM! — Samantha cerró con fuerza la entrada a su habitación.

La hermosa mujer corrió hasta su lecho tomando su bolso de mano y revisando desesperadamente hasta encontrar su teléfono celular; con su cuerpo tembloroso y sudor frío, con sus lágrimas volviendo a caer se había sentado en el borde de la misma y buscó en el móvil el contacto de ese segundo hombre más importante en toda su vida. 

Sin embargo, no había respuesta alguna; su amado hermano, Andrew Thompson no respondía, una y otra vez la operadora informaba que el celular se encontraba apagado o fuera de servicio.

Un número, dos y hasta tres; los tres números que poseía su hermano, ninguno era respondido, su secretaria, sus guarda espaldas más cercanos, ella no logró contactar con nadie. 

*****

Dos días después, pasadas las seis de la tarde Samantha aún se encontraba en el velorio de su amado padre, sin tener idea del paradero de su hermano y con los investigadores y policías siguiendo sus huellas y viéndolo como único sospechoso de la muerte del CEO Thompson; quien fue cremado por petición funeraria de él mismo para cuándo falleciera.  

El elegante salón dentro de la mansión Thompson ya se encontraba vacío, únicamente estaba la bella mujer vestida completamente de oscuro al lado del hermoso cofre adornado en diamantes y patrones dorados dónde descansaban las cenizas de su padre; Fuera del salón, algunos guarda espaldas de la señorita vigilaban la entrada. 

*****

— Le pido por favor que regrese, nadie mas puede ingresar por órdenes de la señorita Thompson, la despedida de su señor padre ha finalizado y los presentes se han retirado. 

Uno de los guardias decía aquellas frías palabras de rechazó a una mujer vestida de elegante traje que parecía ser una secretaria de algún personaje importante; la mujer bronceada de grandes y atractivas caderas la cual se había bajado de un coche oscuro con ventanas polarizadas asintió al guardia regresando hasta el vehículo.

Sin embargo, ella no ingresó a el auto si no que abrió la puerta derecha trasera inclinándose un poco y hablando a alguien que parecía seguir en el interior.

Los guardias del portón de la mansión Thompson se veían los unos a los otros sin saber que sucedía o quienes eran esos "invitados" tardíos, uno de ellos posó su mano derecha en el cinturón con el cargador del arma que llevaba para estar alerta a cualquier inconveniente. 

Fue entonces que vieron a un hombre bastante alto, de cabello oscuro y ojos azules marinos, vestido con un fino traje completamente blanco, zapatos blancos,  una elegante gabardina del mismo color, así como guantes de cuero y un sombrero del mismo mismo tono; el señor quien tenía un aura imponente era un perfecto conocido para todo guardia de esa mansión, los cuales sorprendidos sin esperar la presencia de ese invitado, duraron unos cuantos segundos para gritar entre ellos que se abrieran los portones y se le avisara de inmediato a la señorita Thompson. 

*****

Los zapatos resonaban por el lujoso y liso piso del salón en el interior de la mansión donde se había realizado la vela; Samantha  al escuchar el sonido se giró hacía atrás de inmediato, para ver a ese conocido hombre acercarse hasta el frente, sin siquiera volverla a ver; el se detuvo a pocos centímetros del cofre y lo tocó con su mano derecha enguantada. 

— Es una lástima. — Susurró con su voz grave, la cual se escuchó hasta el asiento en primera fila donde estaba la bella mujer castaña.

— ¿Que hace aquí? — Preguntó la señorita de veinticinco años levantándose de inmediato y caminando hasta el hombre vestido de blanco.

—  ¿Que crees que haría? Me despido del viejo Thompson.

— ¡No era ningún "viejo" y tú no eres bienvenido! — La bella mujer fruncía el ceño viéndolo con frialdad.

— Siempre he sido un invitado frecuente de está mansión, de lo contrario tus guardias no me habrían permitido el ingreso ¿No lo crees? 

Samantha se acerco aún más a ese hombre deteniéndose a escasos dos pasos de él y susurrando que se retire de forma amable. 

— Por favor señor Leonard, no me encuentro en condiciones de discutir con usted ni con nadie, respete mi luto y váyase. 

Una sonrisa curvó los labios de ese hombre, el cual posaba su intensa mirada azul en esa mujer frente a él, los dos pasos que los mantenían distanciados desaparecieron cuando el hombre se acercó rodeando con su mano derecha la delgada cintura de Samantha. Ella dió un pequeño sobre salto de la sorpresa, pero… no lo detuvo.  

— Estuvimos a nada de comprometernos, es una pena que en ese entonces hayas elegido a un hombre que murió dejándote sola, desde entonces no he vuelto a escuchar de ningún interés amoroso; ahora que el viejo Thompson no está y te encuentras sola, ¿Deberíamos retomar lo nuestro? 

Samantha hizo un gesto de desagrado alejándose de inmediato de ese hombre de un brusco empujón.

— ¿Lo nuestro? ¡Nunca hemos tenido nada! ¡Tú fuiste quien se enamoró solo y se confesó de la nada frente a mi familia y mi novio!

— Jajaja ~ 

Las risas del señor Leonard Campbell resonaron en todo el salón.

— ¡Ese no era digno de ti mi bella Samantha! Pero ya pasaron varios meses de su muerte, ¿Diez? ¿Once? ¡Como sea! ¡Ven conmigo a mi mansión! Continuemos está charla en un sitio más agradable que este solo y depresivo lugar.

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