Zara
El dolor que domina mi cuerpo me hace entrar y salir de la inconsciencia sin descanso. Puedo sentir cómo la vida se escapa de mí cada vez que intento respirar. Con cada latido de mi corazón el veneno de acónito se esparce dentro de mí, dejándome con los minutos contados.
Mi frente chorrea de sudor y mi cuerpo tiembla en espasmos ligeros que no son a causa del frío. La herida abierta de mi abdomen no ha parado de sangrar; estoy segura de que Damon no podrá encontrarme con vida cuando regres