Damon
Ver partir a mi hijo en brazos de Jenna es mucho más doloroso de lo que pensé. Mi corazón se siente destrozado, y aunque sé que no es un adiós para siempre, no puedo dejar de pensar que hay una pequeña posibilidad de que no lo vuelva a ver.
Antes de dejarlo ir, Zara y yo lo envolvemos en nuestros brazos y lo llenamos de besos. Ella le coloca el gorrito y las medias blancas que le había regalado su madre y se lo entrega a Jenna aguantando el nudo en la garganta. Puedo verlo a través de sus