El silencio en la casa es absoluto. Solo se escucha el suave sonido del viento filtrándose por los ventanales. Ella duerme profundamente en el sofá, su cuerpo desnudo cubierto apenas por la manta que lancé sobre ella después de perderme en su piel.
La observo un momento más.
Desordenada, con las mejillas aún encendidas y los labios rojos de tanto besarme. Mi polla reacciona solo de verla así, pero me obligo a alejarme.
Me coloco un pantalón deportivo y camino hacia la cocina. No planeaba c