La puerta de la mansión se abre y ella aparece.
Por un instante se me corta el aire, pero no lo demuestro. Me obligo a mantenerme impasible, como si verla no provocara absolutamente nada en mí. Como si su presencia no alterara cada fibra de mi m*ldito cuerpo.
«Luce j*didamente hermosa»
El vestido rojo le abraza el cuerpo como si hubiera sido confeccionado sobre su piel. Los tirantes delgados apenas cubren sus hombros, mientras que el escote generoso tienta más de lo que permite. Sus labios