Presiono sus muñecas atadas con mi corbata sobre su cabeza. Mientras doy un vistazo a su cuerpo.
Su piel desnuda está marcada por mi boca, su pecho sube y baja con rapidez, sus labios están hinchados por mis besos y su mirada...
«Joder» Su mirada es un maldito incendio. Un fuego que no deseo apagar.
Me coloco sobre ella, mis manos recorren su cuerpo como si estuviera tallada en la maldita perfección. Deslizo mis dedos por la línea de sus costillas, bajo hasta sus caderas y separo sus muslos