Nikolai se sentó en la cama entre gruñidos, estaba desorientado y un poco asustado, los disparos todavía resuenan en sus oídos.
—Deberías acostarte —Lía entró a la habitación—, Nikolai, estás herido, vuelve a la cama —Él, poco caso le hizo.
—¿Dónde está mi mujer? —Miró a su alrededor justo cuando Adrik y Vladimir entraron.
—Nosotros nos estamos haciendo cargo, tú deberías descansar —Vladimir intentó acostarlo, pero Nikolai se negó.
—¿Cuántos días llevo aquí? —Preguntó quitándose la intravenosa