Nikolai paró en seco. Su insolente tiene a la mujer desnuda y atada al sofá. Chely ni siquiera lo miró, ella se deleitaba con la condición de la zorrä que le guiñó el ojo a su hombre.
—Le di una alta dosis de afrodisíaco y solo escuchar tu voz es una tortura para ella —Ladeó la sonrisa—, no quiero saber lo que sentirá al escucharnos follar sin poder participar —Nikolai pasó saliva con dificultad al ver desnudándose a su mujer—. ¿Puedes hacerme el favor de venderle los ojos? —Embobado por el pe