—¿Qué vas a hacer con tu relación con Faustino después de que se case? —le preguntó Lara a Rosalba, con una mirada intrigante.
—E-eh... no sé... —Rosalba tartamudeó, sin saber qué responder.
En realidad, no importaba cuándo, dejar ir a Faustino era algo que Rosalba no podía aceptar.
—Mira, somos iguales, ¿no? —dijo Lara, con un susurro.
—Tú tampoco quieres dejar ir a Faustino, y yo tampoco quiero dejarlo —añadió, con los ojos llorosos.
—Pero eso solo significa que hemos hecho algo que no debería