Faustino, desde luego, quería follarse a Susie. Al escuchar las condiciones de Susie, comprendió el porqué.
—Inmediatamente la atrajo hacia él y la abrazó con fuerza.
Su cuerpo cálido y apasionado encendió a Faustino, quien olfateó ávidamente su perfume.
—Susie, ¿no te estás pasando un poco con lo material?
—Deja de hablar pavadas, te lo he dicho todo. ¡Dime si quieres o no!
Susie, sonrojada, intentaba zafarse del abrazo de Faustino. ¡Este tipo se aprovechaba y encima se hacía el remilgado, ya l