Entonces, Max le entregó una tarjeta a Faustino.
—Faustino, este es mi teléfono personal. Si tienes cualquier problema que no puedas resolver, puedes contactarme en cualquier momento.
—Gracias señor Ruvalcaba, señorita Ruvalcaba. Me voy ahora, concéntrate en recuperarte, nos veremos pronto...
Faustino salió del aeropuerto y regresó a Rosal en su Mercedes-Maybach.
Aunque llevaba un día y una noche sin dormir, Faustino no tenía nada de sueño.
Su mente estaba ocupada pensando cómo explicaría a Rosa