Al contrario de lo que pretendía Faustino, estas palabras sonaron en los oídos de Max como muestra de humildad, lo que le hizo admirarlo aún más.
—Excelente, excelente. En mis muchos años en el mundo de los negocios, he conocido a muchos jóvenes, pero ninguno con tus capacidades. La mayoría son arrogantes y despectivos, muy lejos de tu humildad y modestia. ¡Mi hija tiene muy buen ojo!
—Papá, no me des tanto crédito, es Faustino quien tiene el talento, no tiene nada que ver conmigo.
Daniela se so