—Pensándolo bien —dijo Antonio intentando parecer sincero—, hemos dedicado nuestra vida entera a Biovida. En vida y muerte pertenecemos a esta empresa. Fue un error marcharnos así.
—Reconocemos profundamente nuestros errores —añadió Leonardo con voz arrepentida—. Queremos volver a la compañía.
Antonio dijo con aparente sinceridad:
—Entonces... ¿podrían devolvernos las acciones?
Antonio y Leonardo se humillaban.
No porque reconocieran sus errores, sino porque no podían resistir la tentación del d