Capítulo 346
Lara frunció el ceño y tiró de la ropa de Faustino.

— Faustino, por favor, olvídalo. Solo fue una bofetada, no es necesario empeorar las cosas. Ya no me duele, vámonos.

Lara intentaba convencer a Faustino para que se marchara. Pero Faustino, ante las burlas de Yeison y los demás, y la súplica de la dueña, permaneció en silencio, con el rostro sombrío e inmóvil. Nadie sabía que la calma que precedía a la tormenta era inmensa.

Viendo que no podía convencer a Faustino, Lara se desesperó.

Fiona, al
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