Lo que pasa es que Olya no tenía ni la menor idea de que Lisy era familia de Faustino. Si lo hubiera sabido, ¿cómo iba a dejar que sus parientes armaran semejante escándalo?
—¡No me vengas con eso de "señor"! —rugió Lisy, echando chispas mientras apuntaba a Olya con el dedo—. ¡Es apenas un mocoso malcriado!
—¿Me están diciendo que yo, ¡su propia tía!, tengo que esperar como cualquier extraño? —continuó, hirviendo de rabia—. ¿¡Dónde se ha visto semejante cosa!?
Lisy estaba que echaba humo, soltan