Amanda se apartó de repente; sus ojos, que antes parecían patéticos, de repente se llenaron de ira y se veía feroz.
—¿Wills, qué estás haciendo? —Su voz temblaba.
Wills se dio cuenta de su error de inmediato y sintió una punzada de arrepentimiento. —Yo… yo… —tartamudeó.
Amanda se levantó, evidente su enojo en la expresión. Se puso a correr de inmediato.
—¡Amanda! ¡Amanda! —Gritó detrás de ella, sorprendido por su reacción.
—¡Mierda! —Gritó Wills antes de correr tras ella. Para cuando llegó a la