Ella se levantó del suelo y me extendió su mano para levantarme, ahí Emily comenzó a relatarme su historia que hasta el sol de hoy no ha podido dejar de sorprenderme; como era posible que al tocar a Rebeca yo había podido ver su alma al igual que Margot, y con Emily que era prácticamente mi hermana jamás pude ver nada, entonces comprendí que algunas almas eran más receptivas que otra. La de mi amiga estaba rodeada de una fortaleza impenetrable, que ni siquiera Arturo podía irrumpir, agradecí en