Lo vi claramente al igual que el día, caminando a través del inmenso jardín bajo los árboles; lo seguí sin mirar atrás, me empujaba el deseo intenso de alcanzarlo. Repentinamente, él se detuvo, aún continuaba de espalda bajo la sombra de aquellas imponentes ramas, mi corazón latía tan rápido, el aroma que emanaba de su piel me descontrolaba; alcé mi mano para tocarlo, en ese instante él giró quedando frente a mí. Me sentí envuelta en el calor de su cercanía, la mayoría de los rostros desaparec