Minutos más tardes, había llegado mi padre, podía oír sus pasos subiendo los peldaños de la escalera, entró a verme y saludó a mis amigas con cariño.
—¿Dónde has estado? —le pregunté con curiosidad.
—Estuve dando vueltas, viendo unos almacenes, a ver si conseguía algo que necesitaba; por cierto, vamos a pedir pizza. ¿Se quedan y cenan con nosotros?
—¡Yo si acepto! —brincó Emily.
—Me encantaría quedarme, pero ya tengo un compromiso con mis padres —se disculpó Lucy.
—No te preocupes, en otra ocas