Capítulo — Una noche para nosotros
Gabriel y Flor habían hecho de sus salidas en pareja una tradición mensual. No importaba cuán caótico hubiera sido el mes, ni cuántas noches sin dormir se acumularan: ese espacio era sagrado. Era su manera de recordarse que, antes de ser padres, antes de ser rutina, eran dos personas que se habían elegido.
Aquella noche decidieron algo simple. Nada de planes elaborados ni grandes viajes. La heladería del pueblo y luego el cine. Lo cotidiano tenía, para ellos,