Capítulo : Naty, perdóname
Fernando estaba sentado en la penumbra de la sala, con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza hundida entre las manos. La casa estaba en silencio, pero no era un silencio pacífico: era uno que pesaba, que apretaba el pecho, que gritaba ausencia.
La madrugada del 25 de junio volvía una y otra vez, como una película que no podía detener.
La llamada de emergencia.
El accidente en el pueblo vecino.
El nombre de Thiago dicho con urgencia del otro lado de la lín