Capítulo – Lo que nunca dije
Fernando estaba sentado en el sofá, con la espalda encorvada y la foto apretada entre los dedos. Era la única que había quedado. La única que Natalia no se había llevado.
La miró como si pudiera hablarle.
Como si esa imagen —ellos dos riéndose, desprevenidos— pudiera explicarle en qué momento exacto lo había arruinado todo.
El silencio de la casa se le metía en los huesos.
Cerró los ojos… y el recuerdo llegó sin pedir permiso.
El pasillo de la clínica olía a de