Silas notó el cambio.
—Ahí está. —Al fin se rio—. Esa es la expresión que quería ver.
Cale dio un paso al frente.
Los fragmentos de vidrio esparcidos por el piso crujieron bajo su zapato de cuero. El leve sonido resonó con nitidez en el pasillo, que volvía a sumirse en el silencio a medida que cesaban los disparos.
No apartó la mirada de Silas ni un solo segundo. Estaba decidido. No había rastro de la furia explosiva que cualquiera habría esperado. Al contrario, se mostraba tan sereno que cualq