Nadie habló. Solo se oían sus pasos y el crujido de las hojas cuando las agitaba el viento. Naomi intentó no prestar atención al temblor de sus piernas, pero no fue fácil. Cuanto más se acercaban al campamento, más escenarios terribles imaginaba.
“¿Y si alguien había atacado a la familia Miller? ¿Y si aquel disparo realmente iba dirigido a ellos? ¿Y si...?”
Naomi se obligó a dejar de pensar en eso. “No. No te adelantes, Naomi. Todavía no hay pruebas de nada”, se dijo. Sin embargo, por alguna raz