—Ah, claro. Por fin lo entiendo. —Naomi se recostó—. Parece que dudas de si puedes confiar en mí.
El silencio se prolongó durante varios segundos. De pronto, Chris se rio. Era esa clase de risa que hizo que Naomi lo fulminara con la mirada.
—¿Por qué te ríes?
—Por Dios. —Chris se frotó la cara sin dejar de sonreír—. No esperaba que te fueras a ese extremo.
—Eso no es un cumplido —dijo Naomi con sarcasmo.
—No lo es —respondió Chris sin dejar de reír. Se acomodó en el asiento para estar más a gust