—¿Estás segura? —preguntó Cale con una sonrisa.
—Claro —Lydia sonrió con picardía mientras le acariciaba la mandíbula—. Mi oferta solo llega una vez, así que más te vale aprovech...
—Lo haremos.
Cale tomó la mano de Lydia, se la llevó alrededor del cuello y la besó con intensidad, sin darle tiempo a reaccionar.
Cale pasó por alto la protesta de Lydia, sobre todo porque ella no estaba preparada para un beso así.
—¡Eres imposible! —se quejó Lydia y chasqueó la lengua cuando él por fin se apartó. T