—Nada. —Cale se encogió de hombros.
—¿Por qué sonríes así?
Cale se acomodó en el asiento y miró a Naomi con un brillo pícaro en los ojos.
—Porque te preocupas por mí.
Naomi apartó la cara.
—No te hagas ilusiones.
Por desgracia, esa reacción solo hizo que Cale ensanchara la sonrisa. Después de eso, Naomi no volvió a mencionar a Brandon.
No porque su curiosidad hubiera quedado satisfecha, sino porque sabía que Cale no diría nada más esa noche. Y cuando ese hombre ya había decidido algo, forzarlo a