Naomi frunció el ceño con fuerza. Era evidente que aquella reacción no le agradó. Al ver su expresión, Chris se acomodó en el asiento hasta quedar frente a ella.
—¿En serio quieres seguir hablando de esto?
—Sí. —La respuesta llegó sin vacilar.
—Terca.
Naomi suspiró. Ni siquiera intentó negarlo. El silencio volvió a instalarse entre los dos. Pero esta vez era distinto; no era incómodo, solo eran dos personas agotadas por igual tras un largo día. Al final, Chris cedió. Por alguna razón, la mirada