La vergüenza que la había frenado por un momento desapareció con el vapor de la noche y dio paso a emociones que ya no podía contener.
Cada respiración y cada palabra que compartieron confirmaron la fuerza de su vínculo. Ninguno de los dos titubeó; se entregaron el uno al otro con seguridad y confianza.
Cale demostró que no solo protegía a Naomi de los peligros del exterior, sino que también era el dueño del corazón de Lydia. Conocía todas sus vulnerabilidades, y Lydia se aferró a él mientras re