La noche caía lentamente sobre Portclair, envuelta en una lluvia ligera que humedecía las calles de la ciudad. Las luces de neón se reflejaban en el asfalto mojado y titilaban en colores inquietos, mientras, dentro de uno de los clubes privados que Don Falcon frecuentaba, el ambiente estaba mucho más animado que de costumbre.
Una música suave de jazz se originaba en un rincón del salón. Varias botellas de vino estaban esparcidas sobre la mesa, algunas ya vacías y otras a medio terminar. Unos cua