Un enorme portón negro con detalles en rojo oscuro se abrió despacio cuando la caravana se acercó. Naomi miró a Cale, confundida.
—¿En serio solo vamos a salir a comer?
—Hoy haces demasiadas preguntas —contestó Cale con naturalidad.
—Al menos merezco saber a dónde me llevan, señor Miller —murmuró entre dientes, antes de voltear enseguida hacia Lydia—. ¿Usted ya había estado aquí, señora Lydia?
Lydia recorrió el lugar con la mirada, en silencio. Una actitud de asombro se dibujó en su cara en cuan