Al notar que la miraba fijamente desde hacía demasiado rato, un rubor cubrió las mejillas de Naomi.
—¿Qué? ¿Hay algo malo con mi ropa?
Chris se aclaró la garganta y desvió la mirada para recobrar la compostura antes de volverse con una sonrisa.
—No. Es perfecta. Vamos.
Lydia y Cale los acompañaron hasta la terraza delantera. En cuanto el auto en el que iban Chris y Naomi salió de los terrenos de la mansión y desapareció tras el portón principal, Cale dio media vuelta. Con paso firme, cruzó la sa