—¿Qué hora es? —murmuró Naomi. Aún tenía los ojos entreabiertos cuando percibió la tenue luz del sol que se filtraba por las rendijas de las cortinas de su habitación.
La habitación estaba en silencio; solo se escuchaba el zumbido del aire acondicionado. Naomi se dio la vuelta y se quedó mirando el techo un instante, antes de que el recuerdo de la noche anterior irrumpiera de golpe en su mente.
—Chris...
Naomi abrió los ojos. Se levantó a medias, pero enseguida se dejó caer de nuevo sobre el col