El trayecto hasta la sucursal de TnC en Portclair transcurrió en relativa calma. Apenas subieron al auto, Cale se ocupó de varios reportes. Lydia dejó que su esposo trabajara sin molestarlo; era parte de sus responsabilidades. De vez en cuando también oía a Vincent ponerlo al tanto de distintos problemas que habían surgido.
El auto avanzaba sin contratiempos por las calles del centro, que poco a poco cobraban vida con el ajetreo de la mañana. Del otro lado de la ventana, Lydia contemplaba las hi