Apenas entraron al vestíbulo principal, siguieron oyendo voces a su alrededor. Aun así, Cale siguió caminando con calma, como si ocuparse de todas aquellas solicitudes a la vez fuera de lo más normal para él.
Lydia caminaba a su lado y de vez en cuando recibía algunos de los documentos que le entregaba el personal.
—Hasta ahora me doy cuenta de lo complicada que es tu vida.
—¿Hasta ahora te das cuenta?
—Ahora entiendo por qué siempre pareces querer despedir a todo el mundo.
Cale incluso se rio a