El teléfono volvió a vibrarle en la mano. No era Harold. Eran alertas de noticias. Uno tras otro, los titulares llenaron las pantallas de los principales medios, y lo peor era que su foto aparecía destacada en cada uno.
Diario de Solaviz: “Nuevo escándalo: la identidad de Eli Ward fue inventada”.
Metro News: “Selena Ward, presunta autora intelectual detrás de la manipulación del ADN”.
City Channel: “La familia Miller, víctima de un engaño público”.
Apretó los puños. Apartó la mirada del teléfono